Si alguno de ustedes tiene pensado suicidarse, por favor, háganos un favor (a aquellos que nos quedamos): atenten contra un político.
Rápido, rápido, rápido, que no llego a mi asquerosa rutina diaria, no llego al trabajo del que me quejo diariamente, no llego a ver a mis compañeros de trabajo de tanto odio.
Rápido, rápido que no llego a casa para no hacer absolutamente nada, salvo en el mejor de los casos pegar a mi mujer. Y como tengo tanta prisa creo que voy a adelantar mientras hablo con el móvil. Si no encuentro a quien llamar con el móvil pues me entretengo hablando con el “copiloto”, o mirando cualquier otra cosa que no sea la carretera.
Tranquilo, volvemos en el coche, aún podemos beber muchísimo, no creas que iba a salir de copas sin el coche… imagina lo que podemos tardar luego en volver a casa.
Cada uno se busca su propia suerte, y el día que vea morir a una persona en las circunstancias expuestas no diré: “pobrecito, era tan joven”. En todo caso pensaré que es una lástima que no haya matado a otro con prisas o a un borracho, o mejor aún, pensaré que el accidente no fue lo que le mató, sino el alto contenido en sangre y el fuego ardiendo lentamente.
Me sorprende que (ella) no tenga más admiradores; probablemente sea la actriz con más cualidades para la interpretación que existen: puede expresar todo sentimiento con solo mover los ojos. Es cierto, su cara se mantiene igual a lo largo de toda la serie, no mueve ni un músculo, puede actuar únicamente con los ojos…
¿Qué es más triste la muerte de una patata o la muerte de una cebolla? No lo sé, a mi personalmente me resulta irrisorio comparar ambas muertes; sería tan estúpido como pretender comparar la muerte de un escritor y un futbolista, ¿realmente es necesario saber si la cebolla era mejor que la patata o todo lo contrario?
Si fuera periodista (oh dios, gracias por alejarme de ese camino) me preguntaría como reseñar la vida de la patata y la de la cebolla en una noticia. Supongo que en ambos casos la duración de la noticia radicaría en la cantidad de información que quiero contar; seamos sinceros, la patata apenas tuvo tiempo de dejarnos nada, en cambio la cebolla nos ha dejado una obra bastante extensa y reconocida. Por otra parte, no se me ocurriría nunca ir preguntando a todas las patatas que existen, una por una, que opinan de la muerte de su compañera.
He oído que la cebolla era cruel y malvada, eso sí, escribía como un jodidamente bien*; entonces, qué coño importa que fuese cruel… por mí como si le gustaba pellizcarse los pezones para encontrar la inspiración.
Señor periodista, por favor, no vuelva a dar la noticia de una muerte de nadie… me resulta vomitivo como trata a la patata, si realmente la respeta, déjela en paz. No conocía a la patata, ni me interesé por su vida, pero el día que usted muera defecaré en su ataúd para dejar las cosas en equilibrio.
Nota: El procesador de textos me recomienda que cambie “jodidamente” por “podidamente”
¿Dios todopoderoso tardó tres días en resucitar a Jesús?… joder que lento.
Un tren que se acerca a una bifurcación en las vías; si el tren pasa por la bifuracación de la derecha matará a cinco personas, y si pasa por la segunda, matará a una persona. Si estuvieses a cargo de la palanca que controla el paso del tren, ¿a cuantas personas salvarías?
Un tipo completamente sano entra en un hospital donde hay cinco enfermos que van a morir debido a problemas en un órgano diferente cada uno. No existe ninguna posibilidad de encontrar un donante a estas alturas, pero si matases al tipo que acaba de entrar en el hospital podrías salvar a los cinco enfermos. ¿A cuantas personas salvarías?
Para completar esta pequeña serie de artículos (jajaja, lo sé; he dicho “culos”), os voy a mostrar tres argumentos que os ayudarán a rechazar el estudio con células madre.
Primer argumento: “No se puede vivir si sabes que no vas a sufrir enfermedades. El sufrimiento es una parte muy importante de la vida (vease el Dionisios de nietzse). Si permitimos a los científicos que sigan por ese camino, llegará un día en el que no podamos sentir el dolor porque lo hemos eliminado de la vida”
Imaginar que quitasemos el sida de la vida, cuantísima diversión nos perderíamos. Perderíamos la esencia de la vida, la sensación de que podemos enfermar en cualquier momento y morir.
De hecho los campos de concentración se plantearon como grandes patios de recreo, con largas e intensas jornadas de esparcimiento, donde la gente redescubría el sentido de la vida.
Lo peor de todo, es que a pesar de ser el sufrimiento algo tan necesario en la vida, nadie quiere jugar conmigo al club de la lucha.
Argumento esquivo nº1: “se gastaría muchísimo dinero mientras que hay muchos animales extinguiéndose”.
Siempre he tenido miedo de las personas que le dan más importancia a la vida de un animal que a la de una persona; imaginen que un día su vida depende de ellos.
Debe ser que el valor de un ser vivo para ellos es inversamente proporcional al número de especímenes de su raza que quedan con vida; para esas personas nosotros somos un excedente de producción, un gran excedente que puede desaparecer en favor de la revalorización de su propia existencia.
Argumento esquivo nº2: “existen muchas otras enfermedades que se podrían curar invirtiendo menos dinero”.
Si, ya me imagino como serían los hospitales si pensásemos así. El médico probablemente se negaría a operarte del corazón, porque… bueno, existe mucha gente en el mundo que podría curar con mucho menos esfuerzo.
O en un supermercado quizás no deberían vendernos la comida, porque hay gente que necesita esa comida mucho más que nosotros, es injusto que nos la comamos sin tener una necesidad tal.
Los argumentos esquivos no son argumentos en sí, porque no responden a la lógica, son meras excusas. Pero de igual manera no son malos intentos, es más, probablemente convencerán a mucha gente.
Argumento chewacka: claro, que lo mejor para defender cualquier teoría siempre es describir los presentes quien es chewaka; eso siempre ayuda.
A – No lo apoyaría, es contrario a mis principios. Hay que poner un límite a los científicos.
D – Estoy totalmente de acuerdo, los muy cabrones intentan curar a los paraplejicos solamente porque les tienen envidia.
Aunque pensandolo bien, me parece muy normal que les tengan envidia, los muy pendejos tienen todo lo que quieren; plazas de aparcamiento allá donde vayan, descuentos en todo lo que puedas pensar; seguro que incluso les hacen descuentos en los cursos de gimnasia deportiva. Encima muchos de ellos ni siquiera se molestan en andar, van de un lado para otro en una silla que les lleva; y yo aquí malgastando tus piernas.
Puede que ya no se te ocurra ningún modo de evitar que los científicos trabajen con celulas madre, por eso más vale que te pongas a pensar un buen rato en el tema.
Pero para facilitarte la tarea voy a dar un razonamiento/ razón/ excusa tan sólida que es imposible de rebatir: la fe. ¿No me creen? Miren a los cristianos, les lleva funcionando ya desde hace mucho tiempo. Puede que te digan que tu fe no responda a la lógica, lo cual es evidente, se trata de creencia no de comprensión.
Ampararte en la moral generalmente viene a ser lo mismo, sólo es una cuestión de semántica; “tranquilo, tengo mi moral, con esa por delante llegamos a cualquier sitio”.
Ejemplo: hay seres para los que investigar con celulas madres les parece inmoral, porque para ellos es muy cruel experimentar con esas celulas; las pobrecitas también tienen su corazoncito. Es mucho mejor dejar morir a la gente con cancer, o dejar que la gente disfrute de su paraplejia.
Les parece moralmente aceptable pensar así, y qué puedes hacer frente a eso, qué les voy a decir, ¿que su moral está equivocada? Me contestarían que es su moral, y que pueden pensar como les apetezca.
Diego: Y tú estás personificando el problema, intentas confundir al lector metiendo los sentimientos de por medio; apelas a la moral de la gente para que no dejen morir a los cancerosos, o para curar a los vegetales; le restas importancia al estudio de las células madre; e identificas a los objetores con algo malo: el cristianismo. Te ha faltado muy poco para decir: “es que nadie va a pensar en los niños”. No le pides a la gente que cuestione su moral, sino que les pides que acepten tu moral.
Celulas madre o “como sostener cualquier argumento por tonto que pueda parecer”
Diego – Imagina que las celulas madre realmente puedan curar las enfermedades degenerativas…
Antiyo – aunque en la mayoría de los casos la estupidez degenera en más estupidez, dudo mucho que sea tratable; ya deberías haber deshechado esa posibilidad.
D – Por un momento pensé que podríamos hablar de algo que no fueses tú. Algún día podrías probar a permanecer callado más de diez segundos.
A – …en cambio la esquizofrenia si que es tratable…
D – Felicidades, quitando esa enfermedad de tu cuerpo solo te quedaría por curarte el homosexualismo. Además soy el único que aun te soporta.
Es una pena haber nacido en ésta época, me habría gustado nacer en una probeta, teniendo la absoluta certeza de que no enfermaré, con lo mejor de mi padre o de cualquier otro padre, y con todo el odio de mi madre; me gustaría saber que soy un humano válido.
Y si la cosa fuera a más aún; imaginen como aumentaría la competitividad, todos tan fuertes e inteligentes como nos fuera posible… el físico de un negro, la capacidad para los negocios de un judío, y la autodeterminación de un musulmán.
Pero la procreación controlada y selectiva no es el objeto de las investigaciones actuales con las celulas madre, al menos eso acostumbran a decir. Y sin tener un mayor conocimiento de dichos estudios (en muchos casos, aún sin empezar debido a las prohibiciones de los gobiernos), no es justo, ni siquiera plausible acusar a un científico de ese dudoso crimen que es investigar con células, y más en ausencia de ningún argumento sólido (que haya oído hasta ahora).
E insisto, no son niños perfectos lo que se busca en esos estudios, sino la cura a ciertas enfermedades. Y si otros, basándose en el conocimiento de las celulas madre, clonasen seres humanos con intenciones malvadas (tales como la creación de un ejército de abogados), los responsables del primer estudio no serían culpables de nada.
Analogamente…
…un día te das cuenta que la cuchara y el tenedor están muy solos en la mesa, y que ni la cuchara ni el tenedor tienen las aptitudes necesarias para partir los filetes. Entonces tienes la genial idea de inventar algo parecido a una espada pero con las dimensiones adecuadas para cortar el filete; y es entonces, cuando estás a punto de convertirte en el inventor del siglo, una persona te interrumpe: “me temo que no voy a permitirle hacer ese estudio; existe el riesgo de que, una vez haya inventado esa herramienta, la gente la utilice para cortarse entre sí”.
No pretenderan cargarle al inventor del cuchillo todas mis víctimas, eso no es propio de ustedes… de un canadiense si me lo podría esperar.
Antiyo - No puedo comprender como su padre pudo violarla.
Diego - Ya te entiendo. Probablemente hará que sus hijos salgan tontos debido al alto grado de consanguinidad.
Antiyo - No, no, quería decir que la chica es horrible. Además el niño que engendren, si es que hay esa suerte, se hará un lío al ver que su padre es también su abuelo; seguramente llegaría a la conclusión a que su padre se engendró a sí mismo con la ayuda de su madre (with his mother, not with her mum).
Diego - Y eso es lo más desagradable, porque mira que es fea la madre… está fea y demasiado usada.
I scream,
you scream,
we all scream for an ice cream.

