(Ursula, Diego y antiyo se reencuentran después de mucho tiempo sin verse. Al poco tiempo de estar hablando de las vanalidades habituales, la conversación se centra en lo que da de sí la vida de Ursula.)
(Nota del autor: Diego es el nombre con el que me referiré, de aquí en adelante, a la mente de antiyo)
(Nota del autor: La letra en cursiva es la parte del díalogo que solo pueden escuchar antiyo y Diego.)
(Para que nos vamos a engañar, no me acuerdo practicamente de nada de lo que digo al principio; recuerdo que empezó a divagar sobre el sentido que tenía para ella estudiar, y que por eso había dejado el instituto para hacer un módulo de azafata; seguramente dijo muchísimas cosas más, pero no me acuerdo; me parecieron intrascendentes. Además, en aquellos momentos yo estaba preguntándome como no habíamos acabado hablando de mi mismo, como es habitual en estos casos)
Ursula - Te acuerdas de aquel día en el que empezamos a hablar en mi portal…
antiyo - Sí.
Ursula - No me puedo creer que te gusten los mismos grupos que a mí. No me imaginaba que fueras así, tienes pinta de ser un tipo muy normal… ¿sabes que voy a ir al proximo concierto de mago de oz?
antiyo - Ya no los escucho, pero están muy bien.
Diego - Asqueroso hipócrita.
Ursula - Para mi el guitarrista es el mejor del mundo, además está buenísimo.
antiyo - (aqui el menda pone “cara de zits”; adjunto una imagen de dicha cara al final del artículo)
[…]
Ursula - ¿Entonces no te quieres venir al concierto? Puede que aun queden entradas.
antiyo - Seguro. De todas formas yo voy a ir ya al festimad y …
Ursula - bah, no me gustan los grupos que van al festimad.
antiyo - (cara de zits)
Diego - Díselo, grítale “Tool” en la cara; no toleres que te diga eso. Estas deseando gritarle al oído. Grítale. ¡Toooool!
Ursula - Por cierto, voy a montarme un grupo. Quiero que sea algo como Nightwish pero más cañero. Yo voy a escribir las letras y a cantar.
antiyo - Seguro que triunfas.
Diego - Felicidades. Con lo lista que es no notará tu tono sarcástico, y puede que, en vez de ofenderse, crea que le estas lamiendo el culo o que te gusta.
[…]
Diego - Oh, no me lo creo; mírala, tiene perilla; ahí está, justo debajo del labio inferior… esto es tan bueno que por fuerza tiene que engordar. Pero cacho de animal, no la mires fijamente a la perilla. Mírala a la cara. Además, te acaba de preguntar algo, rápido respóndela.
antiyo - ¿qué quieres que le diga? No he podido escuchar nada de lo que ha dicho gracias a tí y tus tonterías.
antiyo - uhmmm… no sabría que decir.
Ursula - Ya me lo imaginaba; yo me quedé exactamente igual cuando me lo contaron.
[…]
[La conversación termina con la típica conversación sobre los viejos compañeros perdidos. Sinceramente, un coñazo. Ya saben una conversación del tipo: “¿Te acuerdas de aquel que se sentaba justo detrás tuya?”, “Claro que sí, me caía muy bien”, “Perdió una pierna en una discusión después de una partida al Scatergories; además, el tonto del médico se le cortó la pierna tan arriba, que tardo mucho en volver a crecer”]