-¿Quién son?- le pregunté. Y dijo el diablo:
-hablando con perdón, los zurdos, gente que no puede hacer cosa a derechas. Quéjanse, Señor, de que no están con los otros condenados; y acá dudamos si son hombres u otra cosa, que en el mundo ellos no sirven sino de enfados y de mal agüero, pues si uno va a negocios y topa un zurdo, se vuelve como si topara un cuervo y oyera una lechuza. Y habéis de saber que cuando se quemó el brazo derecho Escévola porque erró a Porsena (que fue por no quemarle y quedar manco, sino queriendo hacer en sí un gran castigo), dijo: ”¿Asi que erré el golpe? Pues en pena he de quedar zurdo”. Y cuando la justicia manda cortar a auno la mano derecha por una resistencia, es la pena hacerle zurdo, no el golpe. Y no queráis más, que queriendo al otro echar una maldición muy grande, fea y afrentosa dijo:
Lanzada de moro izquierdo
te atraviese el corazón.
Y el día del juicio todos los condenados (en señal de serlo) estarán a la mano izquierda. Al fin, es gente hecha al revés y que se duda si son gente.

“Sueños y discursos” Quevedo

Posdata: estoy traumatizado desde que leí este fragmento del libro. Ya se que vosotros estáis condenados, pero yo todavía tenía esperanzas, y he encontrado la solución. Me la amputo (la mano izquierda, ¡degenerad@s!) y ya está.
Total , para lo que la utilizaba(hablo también de la mano izquierda, ¡degenerad@s!).