Menos mal que hay todavía gente que se preocupa por la pobreza, por el cancer, o por las zarigüeyas que se ahogan en el mar, y haceis el terrible esfuerzo de compraros una pulsera para paliar el hambre. Quiero daros las gracias a todos los que comprais pulseras porque poco a poco acabaremos con la pobreza… y con el cancer.

“Quiero demostrar a los demás que yo sí me preocupo por los demás, y claro, si no llevo algo que demuestre que soy solidario, ¿de qué sirve? ¿De qué sirve ayudar a un pobre si no puedes conseguir nada?”

Pulsera