“Esta es tu vida, y se acaba a cada minuto… debes darte cuenta de que un día morirás, hasta que lo hagas serás inútil… no eres tu cuenta corriente, no eres la ropa que llevas, no eres el contenido de tu cartera… “
Me niego a seguir comprando como un tonto, y eso a pesar de tener todas las cualidades necesarias para seguir haciéndolo, ser un tonto. No quiero amontonar a mi alrededor cosas que no necesite realmente. ¿Necesito un reproductor mp3? No, creo que no lo necesito, no necesito tener que pelearme con el ordenador para que no se reinicie unas cuantas veces para poder meterle un disco, ni tampoco necesito estar pendiente de la batería que dura dos días.
Seguro que no muchas personas han pensado si realmente necesitan un mp3, lo digo porque si vas en el metro puedo contar a las personas sin un mp3 con los dedos pulgares derechos, y en ocasiones, incluso contando así, me sobran dedos.
Puedo presumir de no haber tenido un móvil antes de la mayoría de edad, cosa que muy pocos de mi generación podrían decir, y prácticamente ninguno podrá decir en generaciones futuras; y recalco que he utilizado la palabra “presumir”.
¿Para qué necesito un móvil a esas edades?… Ya lo recuerdo, lo necesito para mandar mensajes a programas de la televisión, y también descargarte todas las mierdas posibles para “personalizar” tu móvil… ¿Para eso tienes el móvil? Si haces alguna de esas cosas quiero que sepas que te odio. Si no hubiera gente como tú dejarían de estar jodiendo en todas partes con esos anuncios de mierda para móviles.
Cuando no necesitas un móvil, éste te esclaviza, te marca tu ritmo de vida… no puedo salir si no tengo batería, tengo que salir si no tengo saldo. Pero si tengo móvil, lo tengo cargado, y lo tengo con saldo, llego tarde a todas partes porque puedo mandar un mensaje diciendo que llego tarde, entonces no me preocupo demasiado por estar a la hora; como he mandado un mensaje ya no importa que llegue una hora tarde, y al final se acaba jodiendo quien no tiene móvil; y quien no tiene móvil se presenta a la hora y le toca esperar. Moraleja: las postura conservadora de los sandwichistas vuelve a recompensar al inversor hambriento.
Intermedio para comentar las incidencias del día con el conyugue o/u/y familia…
No comprendo esa extraña práctica, cada vez más común entre las familias, de ir todos juntos a los centros comerciales los fines de semana. Será que es preferible llevar a un niño al centro comercial en vez de ir al cine, a una exposición, o al parque simplemente… no, no, ya lo tengo, es para enseñarles a los niños desde pequeños como tienen que consumir.
Yo por mi parte me niego a rodearme de objetos inútiles, no quiero derrochar el dinero aunque lo tenga; tengo la impresión de que insulto a la gente que no tiene dinero derrochando el mío. Y lo que haga el resto del mundo me da exactamente igual que se dejen la vida para intentar “vivir felices y comer perdices” comprando cosas (un espontáneo del público se alza sobre la multitud y dice: “¿Vivir felices y comer perdices? ¿Dónde has leído ese atajo de tonterías?”)
“Mira que comunista soy, mira la bandera comunista que tengo puesta en el móvil con cámara de fotos, y también tengo el manifiesto comunista que tengo en la agenda electrónica, la cual tiene cámara de fotos integrada… y esta es mi cámara digital de última generación, pero la tengo únicamente para ocasiones especiales, asique apenas la uso…”