Presento las razones por las que prefiero a Satán frente a Jehová.

Jehová juzga y castiga a los marginados (normalmente a través de sus asesinos a sueldo, a los que otras personas prefieren llamar ángeles); en cambio, Satán tiene la labor de reeducar a los marginados; sin duda, tiene un trabajo más duro.

Dios nos pide el ayuno, el aislamiento, la abstinencia sexual, en otras palabras, nos prohibe ir a las buenas fiestas fiestas. En cambio, Satán no nos pide nada de eso, es más, nos incita a que lo hagamos.

Satán es un funcionario de prisiones explotado por el régimen imperialista impuesto por Jehová.

Jehová entregó a su hijo al mundo (debido a todo lo que quería al mundo), para salvarlo; en otras palabras, fue incapaz de resolver sus propios problemas.

¿Cómo llego dios al poder? yo no le voté, y mi hermano tampoco…

¿Cuánto tiempo vamos a seguir aguantando este régimen que se autoperpetua abusando de las clases trabajadoras?

Vamos a tomar represarias sin miedo a ser crueles; vamos a unirnos todos en una carta de protesta que yo mismo daré a su secretaria. Y si el poder siguiera concentrado en Jehova, propongo que todos defequemos fuera de la taza.